

“el arma de la no violencia” de Mahatma Ghandi
En este momento, en el que estoy a punto de llevar a cabo la mayor campaña de mi vida, no puede haber odio hacia los británicos en mi corazón. La idea de que porque ellos tengan dificultades yo debo atacarles no tiene cabida en mi mente. Nunca ha estado allí. Puede ser que, en un momento de ira, ellos hagan algo que os provoque. Sin embargo, no deberíais recurrir a la violencia; eso deshonraría la no violencia. Cuando algo así ocurra, podría darse el caso de que ya no esté vivo, esté donde esté. Su sangre estará en vuestras manos. Si no sois capaces de entender esto, más os vale rechazar esta resolución. Redundará en beneficio de vuestra credibilidad. ¿Cómo puedo culparos de algo que es posible que no comprendáis? Hay un principio en la lucha que debéis hacer vuestro: no creer nunca, como yo nunca he creído, que los británicos van a fracasar. No los considero una nación de cobardes. Sé que, antes que aceptar la derrota, cada alma en Gran Bretaña será sacrificada. Puede que ellos sean derrotados, y puede que se vayan tal y como se fueron de Birmania, Malasia y otros lugares, con la idea de recuperar territorio perdido cuando puedan. Es posible que esa sea su estrategia militar. Pero suponiendo que nos dejen, ¿qué nos ocurrirá? En ese caso, Japón vendrá aquí. La llegada de Japón implicará el fin de China y quizá también de Rusia. En estas cuestiones, Pandit Jawarharlal Nehru es mi gurú. Yo no quiero ser el instrumento de la derrota de Rusia ni de China. Si tal cosa ocurre me odiaré a mí mismo. […] “Puede que el sentido común descienda sobre los británicos, y que entiendan que es un error encarcelar al mismo pueblo que quiere luchar por ellos. Puede que sobrevenga un cambio en la mente de Jinnah, también. La no violencia es un arma inigualable que puede ayudarnos a todos. Sé que no hemos conseguido mucho por el camino de la no violencia y por lo tanto, si el cambio ocurre, lo tomaré como el resultado del esfuerzo que hemos hecho los últimos 22 años, y que Dios nos ha ayudado a alcanzarlo. Cuando yo erigí el lema Dejen India, el pueblo de India, que entonces estaba desalentado, sintió que les presentaba algo nuevo. Si queréis la verdadera libertad, tendréis que uniros, y esa unión será lo que cree la verdadera democracia –algo que aún nadie ha presenciado ni intentado–. He leído mucho acerca de la Revolución Francesa. Mientras estuve en la cárcel leí la obra de Carlyle. Siento una gran admiración por el pueblo francés, y Jawarharlal me lo ha contado todo sobre la Revolución Rusa. Pero mantengo que, a pesar de que las suyas eran luchas por el pueblo, no eran luchas por la verdadera democracia que yo concibo. Mi democracia significa que cada uno es su propio amo. He leído suficiente historia, y no he visto ningún experimento a tan gran escala por el establecimiento de la democracia mediante la no violencia. Una vez que entendáis esto, os olvidaréis de las diferencias entre hindúes y musulmanes. El acuerdo que se os ofrece dice: “No queremos permanecer como ranas en un pozo. Nuestro objetivo es una federación mundial. Esto solo puede ocurrir a través de la no violencia. El desarme es posible solo si usamos el incomparable arma de la no violencia.” Hay gente que puede llamarme visionario, pero en realidad yo soy un bania, y mi negocio es conseguir swaraj. Si no aceptáis este acuerdo no me afligiré. Al contrario: danzaré con alegría, porque me liberaríais de la tremenda responsabilidad que ahora vais a colocar sobre mí. Quiero que adoptéis la no violencia como una cuestión de política. En mi caso es un credo, pero en lo que os respecta a vosotros, os pido que la aceptéis como política. Como soldados disciplinados, debéis aceptarla in toto, y adheríos a ella cuando os suméis a la lucha. La gente me pregunta hasta qué punto soy el mismo hombre que era en 1920. La única diferencia es que soy mucho más fuerte en ciertas cosas ahora que en 1920.